"Para aquellos que caminaron juntos, las huellas nunca se borran". Proverbio africano.

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domingo, 4 de octubre de 2020

Rizando el rizo

 



Sobre mi escritorio hay una linterna roja que aguarda. Me mira con su único ojo, a la espera de que le encomiende una misión. En medio de este mar de otoño recién estrenado, parece un faro apagado, pero ya ha hecho de guía antes, así que no hay de qué preocuparse.

La navegación interna solo requiere brújula. Es interesante, comparada con otras más concurridas a las que exponerse. En las profundidades hay hermosos bosques, altas cumbres, extensas llanuras... Todo un paisaje por explorar y donde hallar auténticas maravillas y sorpresas.

No hay peligro de abismos. Si los adviertes a tiempo y no resultan demasiado atractivos, no corres más riesgo que el de seguir haciéndote preguntas, tomar nota y dar media vuelta para buscar tierra firme cuando te acercas a ellos. Con mayor o menor arrojo, depende del día, incluso descubres que puedes nadar a contra corriente. 

A veces el “centro” -como lo describe Zambrano- se agita ante la belleza de una familia de delfines acrobáticos o una bandada de aves que surcan el cielo proyectando siluetas de victoria con las alas desplegadas. Vuelo de nostalgia. 

Pero no se puede aprender a cabalgar las olas sin antes caerse de la tabla. 

Yo he descubierto que los rizos pueden ser aliados para el equilibrio. Resulta que atesoran (en círculos) sabiduría, poder, esperanzas y anhelos. Se hermanan con el oleaje y son ondas transmisoras de un conocimiento muy antiguo, maternal y acuático. Cada una lee lo que le funciona, claro. 

En fin, puede que hoy solo esté rizando el rizo, pero os recomiendo prestar atención a lo que es importante, aunque a veces lo urgente no nos deje el tiempo necesario para hacerlo, como decía el gran Quino. 

Así que vamos a seguir alerta y dándole espacio.

viernes, 25 de septiembre de 2020

Lo que nos trae el viento


El viento nos ha acercado una mano amiga inesperada, aunque siempre esté ahí tras la ventana. La rama iba y venía, azotada por las fuertes rachas. Con dedos largos como garfios se ha agarrado a nuestra baranda y nos hemos saludado. 

Me ha hecho recordar a Ana de las Tejas Verdes (adaptada por Moira Walley-Beckett para una serie de televisión) siempre tan atenta a las señales y escuchando a su intuición. La naturaleza nos abraza y nos escucha. Busca un ancla para amarrarse y contarnos las historias que necesitamos.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Hallazgos


Hay hallazgos que tras la sorpresa, despiertan infinitas preguntas y reflexiones. ¿Cómo es posible que no esté viva y siga intacta? Que no esté aquí y siga aquí... ¿Qué le habrá pasado? ¿Se le ha caído a alguien de entre las páginas de un libro? No. No creo que pudiera conservarse así... ¿Será cosa de la primavera...? Un golpe de brisa, la lluvia... ¿O un desgraciado accidente? Compasión.

Con pasión. ¿Por qué es tan hermosa y a la vez hiere la belleza? Recuerdo las palabras de Alicia en "El tiempo del negro" describiendo el vuelo de un diente de león geométricamente perfecto; suspendida en un instante eterno, junto a Gabriel y Ernesto, durante aquel viaje...

Esta naturaleza muerta también atraviesa el tiempo. Mi tiempo. Tu tiempo. Nos da alas para seguir creyendo en la magnífica pequeñez del arte, de la vida, del sueño, del ser y el estar; de la comunión con las pequeñas cosas. De las partículas del polvo cósmico. De eso que somos.

Tan simple y tan maravilloso. #hallazgos #mariposa #naturalezamuerta #naturalezaviva #alas #arte #literatura #pasión #vida #eltiempodelnegro #volar

lunes, 27 de noviembre de 2017

Noticias desde el exilio

"Escribir es un acto de fe y, como toda fe, de fidelidad. El escribir pide la fidelidad antes que cosa alguna. Ser fiel a aquello que pide ser sacado del silencio". María Zambrano.

Noticias desde el exilio 

miércoles, 10 de febrero de 2016

Balsa de rescate

Sueño que soy una balsa de rescate. Te trae hasta mí la corriente y me abrazas en dos tiempos, con el vaivén del oleaje. En tu mirada leo el porvenir; humus activo cargado de esperanza que Boff describe en "Los sueños de los oprimidos". La prueba de la supervivencia empezó hace meses, pero hoy mientras te aferras a la vida, sientes que llegar a la orilla es un nuevo comienzo. Es fuerte tu latido. Vital como tu coraje. Y aun así, es urgente el boca a boca. Aunque sea para denunciar la inactividad evidente de los que no enviarán balsas de rescate.

#SafePassage #stopmaremortum



domingo, 31 de enero de 2016

Olas sonoras

Hay olas que nos acompañan por la vida revolcándonos en emocionantes y sucesivas bandas sonoras. La imagen de una madre tejedora y cantarina; un silbido en la escalera, justo antes del feliz tintineo de las llaves del padre que llega a casa; aquellas series de tu infancia que no podías perderte ¡por nada del mundo!; el desafío de lanzarte en bicicleta con patines (mejor si la calle era empinada); una montaña sin pinos, pero digna de una aventura de los Goonies; un radiocasete de pilas portátil para viajar en un Renault 6 rumbo a la playa; el ensayo de una función de fin de curso; el primer día de bachillerato de tu hermana mayor; el primer invento de tu hermano pequeño; un agujero en un muro –como tu incertidumbre- y un relato sobre el final de la infancia…




Pero el oleaje continúa con nuevos episodios mientras el vaivén de la respiración nos mece (¡buena señal!). En la adolescencia, algunos días la marea es fuerte, nos sumerge en las primeras dudas del ser. En el fondo del mar todo es mágico todavía - ¡hay caballitos y estrellas, además de corales de colores y algas- pero también un montón de peligros y amenazas que causan heridas dolorosas. Así es la vida, nos iremos repitiendo con las sucesivas marejadas. El dolor nos hace crecer, el dolor nos hace fuertes, el dolor nos curte la piel… A veces, desgraciadamente, también el corazón.

De adultos le ponemos nombre a las atrocidades de las que somos capaces los seres humanos. Clasificamos la violencia (directa, indirecta, estructural, cultural…). Hace unos días, una persona joven me ratificaba lo importante que es la memoria histórica. Desconocía el significado de la palabra “holocausto”. Se avergonzó un poco. Yo me avergoncé más, pero no de él. No creo que sean los más jóvenes los que deban abochornarse.


Somos una multitud avergonzada. Y no solo nos lamentamos. Hace tiempo que pasamos a la acción. Sabemos que haber vivido etapas en la vida, cada una a su tiempo, ha sido un privilegio. Tener infancia ha sido una fortuna, aunque las convenciones y los tratados recojan que ser niño es un derecho. Proteger el derecho a la infancia no es una prioridad mundial. Si así fuera, otra tierra giraría, ¿verdad Pachamama? Avia Yala. Tierra nuestra. Libertad (otra de esas olas que me regalaron los COR).


A veces, cuando ya no se puede soportar más vergüenza, más rabia y más dolor, se explota. Ojalá todas las explosiones pudieran ser de maravillosas endorfinas como las que me provoca esta tripulación solidaria (¡in crescendo!) y se propagasen como una enfermedad saludable –otro oxímoron, lo sé. Doy gracias de nuevo por tanta buena voluntad compartida en la Travesía literaria con los nadies del mar


Os dejo una banda sonora imprescindible en mi vida. “Ese viaje hacia la nada que consiste en la certeza de encontrar en tu mirada la belleza.” Sí, para mí, una de las canciones más hermosas que se han escrito. Con permiso del maestro Aute, os comparto la versión de Rozalén, menos conocida, pero también preciosa.  La Belleza


“¡Viva la revolución!”